La memoria suele desatar luchas entre lo que nos hace bien y nos hace mal. Tus recuerdos ya no son agradables, y quisiera volver a quererte pero ya no te quiero. No nos soportamos, nos molestamos, pero la memoria me dice que fuimos felices, y mi razón, que no nos merecemos este final, por eso, aunque ya no importe en tu vida, te pido un día para olvidar y recordar; un último día sin mañana.
No importa si existe un mañana; sin permiso de los malos sentimientos, hoy quiero tomarte de la mano y que escapemos como niños, corramos y juguemos a reírnos; nos emborrachemos con jugo de naranja; perdamos la memoria e imaginemos todo rosa y que corramos, simplemente corramos; estemos, simplemente estemos, no importa cómo, pero estemos y dejemos sin miedo reposar sonrisas y alegrías en nuestros ojos, por hoy, desconocidos.
Te pido un día, simplemente un día para olvidar y volvernos a conocer por última vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario