Ciertas veces nuestro verdadero camino se ve oculto por senderos que prometen ser atajos a la felicidad, sin embargo nos llevan a lugares en los cuales no deseamos estar por alguna u otra razon, por eso es mejor confiar en quienes ya recorrieron esos caminos y nadie mejor que las personas que verdaderamente te aman sean las que te ayuden a recorrerlo.