
Nos equivocamos y nos nublamos la vista. No nos damos cuenta de lo que realmente puede llegar a ser ESA persona. La primer lagrima que te obliga a derramar es la razón del porqué extender las alas y volar hacia otro lugar, pero algunas personas necesitan más que esa única lagrima, nada te convence y aunque lo niegan... muy dentro de su ser tienen la certeza, la esperanza... de que va a volver, y eso les impide correr en contra de lo que hace mal. Cuesta. Cuesta. Cuesta. Pero no es imposible. Basta para mi, y basta para todos.
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